El viejo viene este mes a Berlín

Un compañero de trabajo argentino me decía el otro día este mes viene el viejo a Berlín,...en su rostro se veía la ilusión de que viniera el viejo, hace 2 años que no lo ve y a la vez la preocupación, porque justo ahora le han ampliado el contrato de tiempo parcial que tenía y va a tener que trabajar la jornada completa, cuando precisamente su viejo estará por aquí, sin saber ni papa de alemán.

The older man in the villageEl más viejo del pueblo Imagen de Stoper via Flickr


De alguna manera en Argentina la palabra viejo no se ha deteriorado como en España, si a alguno de nuestros padres les llamamos viejos, puede que no nos vuelvan a hablar de por vida o por lo menos nos muestren a su manera, su claro enojo por llamarlos viejos, en Argentina la palabra no ha sufrido la degradación que por aquí ha sufrido.
En España podemos asentir como dice Eckhart Tolle en : Un nuevo mundo ahora. Encuentra el propósito de tu vida.

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En la mayoría de las culturas antiguas debía de haber una comprensión instintiva de este proceso, y por eso a los ancianos se les respetaba y reverenciaba. Eran los depositarios de la sabiduría y aportaban la dimensión de la profundidad, sin la cual ninguna civilización puede sobrevivir mucho tiempo. En nuestra civilización, que esta totalmente identificada con el exterior e ignora la dimensión interior del espíritu, la palabra viejo tiene muchas connotaciones negativas. Equivale a inútil y consideramos casi un insulto decir que alguien es viejo.Para evitar la palabra, utilizamos eufemismos como mayor o tercera edad. En la antigüedad, la abuela era un personaje de gran dignidad. Hoy la abuelita es, en el mejor de los casos, una figura simpática. ¿Porqué a los viejos se les considera inútiles? Porque en la vejez, el énfasis pasa del hacer al Ser, y nuestra civilización, que esta perdida en el hacer, no sabe nada del Ser. ¿El Ser?, pregunta nuestra civilización. ¿Qué se hace con eso?.


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